Cómo intentar aprender en la red y no morir en el intento

Como obsesiones reiteradas en esta semana ocupo mi tiempo entre otras cosas en indagar espacios educativos en la Web sobre Educación. Elegí blogs. En muchos de ellos me encontré con enlaces que nos llevan a otros blogs, u otros tipos de recursos de información: marcadores sociales, espacios de almacenamiento de fotografías, archivos compartidos, tanto como informes y/o presentaciones en diapositivas, libros digitalizados. Siento que reina un aire de libertad.

Si uno quiere capacitarse sobre cualquier tema no hace falta buscar bibliografía solamente. Tengo acceso a través de la red a mayor cantidad de recursos, de forma gratuita. El acceso a ese material ya no lo hago a través de Google.

Las autoridades pedagógicas en la red no son autores que escriben en soporte impreso, sino en forma digital. Es más, me animo a decir que lo que importa es la información. Y el conocimiento que se puede compartir y construir.

Internet es una fuente inagotable de recursos, y además, un espacio social y cultural. No solamente podemos encontrar información, sino que podemos encontrarnos con otros docentes, con investigadores, alumnos, u otras personas. Puedo ver las diapositivas de ponencias en congresos, experiencias de otros docentes en la misma web. Lo que antes me encontraba en una charla presencial, lo puedo hacer por la red. Y, además, puedo mandarle por mail un mensaje al autor de un libro, y si este tiene identidad digital puedo comentar su blog.

Si quiero puedo utilizar la información que aparece en cualquiera de los formatos que aparece. Siempre citando la fuente, de dónde la saco, quién es su autor. Pero el que publica en la red también sabe que está compartiendo el conocimiento. Uno puede ser propietario de algo y liberarlo, lo que no quiere decir que se deje de lado la noción de propiedad.

¿De quién es el conocimiento?. Siempre aplico esto a las bibliotecas, nadie puede controlar la cantidad de conocimiento que se adquiere en el aprendizaje. Ir a consultar libros en una biblioteca pública puedo estar las veces de quiera pasando mis ojos en el texto, ir y volver.

Llega un momento que las ideas se repiten, por ejemplo con respecto a la Web 2.0 que depende el enfoque de los autores y lo que se quiere buscar. Ahí reside nuestra capacidad de evaluar la información.

Como educadores ante el reto de la red, no dejo de leer que no tenemos que dejarnos estar, que tenemos que cambiar, adaptarnos a la velocidad de los cambios tecnológicos, a la nueva alfabetización que nos llevan por delante algunos de los alumnos, que tenemos que convertirnos en conductores televisivos, cantantes de música, etc.

La tecnología nos supera y las aulas van quedando cada vez más lejos de las pantallas. Los docentes nos estamos pareciendo a monjes defensores de la muralla del conocimiento clásico en la oscuridad de la Edad Media. Enseñamos a personas cuestiones que no les van a servir, y si sirven nos hacemos más que reforzar el status quo imperante. Sin embargo, el sistema educativo está agotado. Nos achacan que estamos desfasados, que no tenemos autoridad, que hay que cambiar el sistema de raíz (como si con eso cambiamos la educación, sin haber un replanteo de fondo).

Y si, aunque esos planteos vengan de todos los frentes. Muchos, o gran parte, son ciertos, muy ciertos. Pero a veces parecieran que se olvidan del trabajo en los bordes educativos, en la interacción real entre seres humanos, tanto de los alumnos que producen como los profesores-tutores en el aula. Estas de estas ideas las expone Ariel Vercelli en Aprender la libertad (que se puede bajar libremente de este espacio). El choque intergeneracional educativo no es nuevo. Y se sigue ensanchando, y las políticas educativas debieran tener en cuenta a Internet como un espacio para liberar el conocimiento, compartirlo y que no quede en algunas manos. Y los sectores de bajos recursos siguen cada vez más lejos.

Fijémonos en esos bordes educativos cotidianos, ténganos en cuenta a nosotros en los cambios, y a la sociedad en general, en las prácticas innovadoras que se producen en muchas instituciones educativas que no se replican, que quedan aisladas. Hoy se tiene que aprovechar la capacidad de distribución de estos contenidos producidos en el sistema escolar por Internet. Para ello tendríamos que aprender la libertad para compartir y creer que el conocimiento nos puede hacer libres. De verdad. Todavía, como docentes tenemos mucho que aprender de nuestros alumnos, de la red y de los modos de educación actual (los progresistas, conservadores, tecnológicos, y otros que existan). Y tratar de reflexionar sobre los nuevos tipos de aprendizaje, que todavía no todo lo que aparece en la web se puede utilizar desde el punto de vista de la educación, sin un para qué. Los lectores de este blog saben que pienso que nada, ninguna tecnología por sí sola, resuelve sin reflexión permanente los problemas de aprendizaje y la tarea de enseñar.

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