martes, 30 de julio de 2013

Un bibliotecario y un mal ejemplo del derecho de autor

Fuente: http://www.freemages.es/blog/images/creative_commons_teaser.jpg

Al leer el texto de Alonzo Estrada-Cuzcano me acordé de varios hechos que he observado en colegas bibliotecarios que quiero comentar a continuación. Pues considero que tanto que el acceso a la información, como la libertad de expresión, son dos tópicos que los bibliotecarios deberíamos defender a capa y espada y ser un ejemplo con nuestra actitud por velar por estos derechos.

Quiero comenzar con una hecho que observé hace algunos meses a través de la red social Facebook. Hoy las redes sociales son unos de los espacios donde la información circula en forma acelerada. Una colega española se quejaba que como podía ser que alguien le “copiara” una presentación que ella dejó en Slideshare. Y, en su reflexión, la bibliotecaria “copiada” decía que “lo peor es que esa persona es bibliotecaria”, donde se supone que el bibliotecario debería ser un referente formador en el uso ético y responsable de la información que circula por la web.

La actitud de la colega de no citar, y de no pedir permiso por lo menos en la utilización del material muestra que todavía tenemos que trabajar nuestra la actitud con respecto a la información. La libertad de expresión y la defensa del acceso a la información son un eje básico de la bibliotecaria que colgó sus trabajos en la red. Pero la otra, quien lo tomó sin permiso, e incluso se presentó en una conferencia, violó el derecho del autor. Muchas veces se confunde la red como que es un lugar donde “todo es de todos”. Pero lo que llama la atención es que una bibliotecaria tomara esa postura de falsear información que no es de su autoría.

Por eso, considero que el bibliotecario debería promover el respeto por los trabajos que tienen autoría y además velar por el derecho al acceso a la información más allá de los dispositivos a través de los cuales se manejan los usuarios. La postura ética del profesional de la información debe ser una actitud central que se ejerce desde cada acto.

Debemos formarnos en respetar los valores de la libertad y la responsabilidad en el derecho a la información y teniendo en cuenta que Internet nos hace más visibles como profesionales y deberíamos reflexionar qué rol construimos como defensores de la libertad de expresión y los derechos de autor en todos los entornos. Por eso, si el bibliotecario está en las redes tiene que tener un compromiso que se hace más evidente con los valores de la libertad y el acceso a la información.

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1 comentario:

Espigador dgital dijo...

Estimado Fernando Gabriel, tienes toda la razón en esto que comentas. Sólo te añadiré que en ese campo de la relación entre la biblioteca y el mundo digital tenéis mucho trabajo por hacer. Y no sólo en el tema de los derechos de autor.
Personalmente, como administrador de una revista de crítica literaria digital "La novela antihistórica" -reseña mensual de acceso libre firmada por el que suscribe, más información bajo demanda "a la carta" para cada suscriptor- me he quedado asombrado en mis contactos con colegas tuyos para hablar de ese tema.
Principalmente por su snobismo antidigital. Muchos de ellos todavía confunden "blog personal" con casi cualquier cosa que se publica en formato digital.
Sencillamente asombrosa la falta de criterio y la mentalidad funcionarial -digna de una novela de Kafka- que exhiben, impúdicamente, muchos de tus colegas, dejando que todo siga en manos de grandes trust editoriales -"en papel", por supuesto- que moldean la edición y los gustos del público como quieren y les da la gana. Ya ves, al final resulta que no hacen falta divisiones Panzer para ahogar la libertad de expresión, la pluralidad de opiniones, etc... Basta con publicar "en papel" y tener una buena infraestructura de comerciales que lo mismo venden suscripciones a revistas literarias que recambios de tractor.
Con eso, por lo que se ve, muchos de tus colegas tienen suficiente y no se plantean ni la menor duda al respecto sobre qué clase de crítica literaria deben leer sus usuarios. Su decisión a ese respecto parece clara: la de siempre, la avalada por grandes empresas y trust editoriales.
Toda aventura digital independiente, bueno, eso son "blogs" y por lo tanto nada valen. Salvo para ser saqueados si traen alguna foto maja y tal.
Un saludo y muchas gracias por este post tan necesario.