Piscitelli: "No gastaría un centavo en alfabetizar (digitalmente) a los docentes que no quieran ser alfabetizados"




Algunos párrafos de la entrevista a Alejandro Piscitelli en Clarín del domingo 26 de julio de 2009:

¿Cuáles son las principales dificultades al llevar las nuevas tecnologías a las aulas?

Lo que ocurre con la introducción de la tecnología en el aula es rarísimo. Se dice: "Hay que formar a los docentes en que entiendan y usen mejor la computadora, que usen mejor Internet". Primero habría que ver si eso es posible. Yo cada día estoy más convencido de que no lo es. Estoy totalmente convencido de que darles a los docentes herramientas que no valoran, y que consideran menos importantes y menos interesantes que las de la cultura del libro, es anular la potencialidad de la nueva tecnología. Es como decirles bueno, úsenla como un espejito de color. De mi experiencia en Educ.ar (ver recuadro) me quedó claro que cuando existen brechas y conflictos generacionales y culturales, es infinitamente más importante la actitud que la aptitud. Un docente que no tiene una actitud favorable hacia la tecnología jamás va a adquirir las aptitudes para usarla en forma liberadora. Y lo que va a terminar haciendo es la peor combinación, que es enseñar lo mismo de siempre usando otras herramientas, que es lo que se hace en casi todos lados. Todo sería diferente con una actitud concordante con la del maestro ignorante, que permite callarse la boca. Porque el problema muchas veces es que el docente habla demasiado; no se calla nunca.

Entre 2003 y 2008, Alejandro Piscitelli estuvo al frente de Educ.ar, el portal educativo de la Nación que debe encargarse de la integración de las nuevas tecnologías en el sistema educativo.

De su paso por allí, Piscitelli refiere hechos, casi sin adjetivos valorativos. "Logramos llegar al 15 por ciento de los docentes, que es la proporción de receptivos que se encuentra en cualquier profesión. Entonces, dijimos, habría que llegar a más, e hicimos varias actividades en esa dirección, pero no sé si superamos en mucho ese porcentaje inicial. Eso fue Educ.ar", sentencia.

Y luego dispara: "Ahora yo no gastaría ni un centavo en alfabetizar a los que no quieren ser alfabetizados porque, como decía Shakespeare, 'A buen fin, no hay mal principio; pero a mal fin, no hay buen principio'. Y hay un grupo enorme de docentes que -sobre todo por motivos generacionales- no entienden para qué sirven las tecnologías, las odian, y creen que serían una carga más, con los problemas que ya tienen".

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