lunes, 22 de octubre de 2012

Charla: promoción de la lectura digital en redes sociales

 El 15 de septiembre participé con una muy breve charla en la actividad de cierre de la Suelta de Libros organizada por la carrera de Bibliotecología del Instituto Mignone de Luján. Y entre valorizar el libro impreso me dediqué a reflexionar sobre la lectura en diferentes soportes pero relacionándola con las tecnologías sociales. 

Quizás este año, elegí esa charla puesto que una de las cuestiones que más me han obsesionado en mis reflexiones personales es sobre la lectura digital y principalmente en otros soportes (ver mis post en infoTecarios).

Para comenzar la charla, contextualicé la situación de la lectura en Argentina. Según los datos que recogí encontré números contradictorios. Para las consultoras privadas no se lee nada. Para los datos oficiales del gobierno, leemos muchísimo si tomamos en cuenta la lectura de mail y en otros formatos en este país del sur. Tema que voy a hablar en un próximo post. De todas maneras, queda reflejado que la lectura ya no es lo que era hace algunos años atrás. Se lee a través de diferentes dispositivos y sitios web. Ya el libro impreso es uno más.

Más allá de los datos anteriores, y teniendo en cuenta que muchas personas pasan cada vez más su tiempo en redes sociales como facebook: ¿cómo se pueden utilizar las redes sociales para promocionar la lectura?. Encontré varias redes sociales exclusivamente de lectura. Leer en digital también tiene sus redes, su vínculo con la Web 2.0. Leer en estos tiempos tiene otro condimento si comparto mis lecturas con otros, las hago públicas y puedo interactuar con las de otras personas. ¿Pero compartir en redes sociales mis lecturas hace que otras personas lean más?. ¿Cómo bibliotecario puedo promover este tipo de intervencios en la web para mostrar otras faceta que no caiga en el libro impreso?. ¿Las redes sociales no hacen más y mejores lectores?.

No quería caer en el ya clásico "Blog" para crear un club de lectura, pensé en lo que se podría ofrecer desde las redes sociales. Allí donde los usuarios pasan más tiempo en la web.  Por eso recomendé algunas redes sociales exclusiva para la lectura como GoodRead, Lecturalia, o Entrelectores.  Hice hincapié en el rol líder del bibliotecario en la promoción de la lectura digital en los entornos virtuales, y en especial a través de las redes sociales. Como mínimo una biblitocario debería abrir un grupo de facebook para charlar sobre libros. Y tener correlato con todos los espacios: el club de lectura presencial también se hace en las redes sociales. Este es una actividad más para los bibliotecarios en la era de las redes sociales.

Aquí les dejo las diapositivas:



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Umberto Eco: "los coleccionistas dirán: espero que no haya más libros, valdrán más en el anticuario"

En esta entrevista parece que Umberto Eco no es el gladiador defensor del libro impreso como objeto como muchos quieren mostrar. Es cierto que la supervivencia milenaria del impreso es indiscutible por sobre el electrónico, por ahora. Igualmente, la cultura va irrefrenablemente hacia lo digital. El mismo Eco en esta entrevista ya desliza que prefiere que su nieto aprenda latín en su Ipad que en un libro impreso. Ya hay un cambio en su discurso.

Bueno esto es que declara Umberto Eco ante la pregunta del periodista de La Nación sobre el tema de los libros objetos y las nuevas tecnologías.


- Las nuevas tecnologías están cambiando constantemente, pero el libro como objeto permanece... 

- Sí, yo no soy un pesimista. La semana pasada había perdido esto -un pendrive- y podían desaparecer todas mis labores de los últimos treinta años. Estaba desesperado, pero después lo encontré. Es facilísimo perder este pendrive, pero es muy difícil perder toda una biblioteca. El libro da una garantía de supervivencia. Puede bastar un gran apagón para destruir toda mi biblioteca electrónica. Pero yo colecciono libros antiguos. Aquí hay libros de quinientos años, que parecen impresos ayer, de una frescura. Esa es la ventaja del libro, da una mayor garantía de supervivencia. Naturalmente es menos transportable. Yo prefiero que mi nietito aprenda el latín sobre la pantalla de un iPad antes de que sufra escoliosis por cargar libros. Por qué va a cargar con toda la biblioteca si puede verla allí adentro. O si busco cierto libro, es más fácil buscarlo en Internet. Pero más allá de esto, el libro tiene mayor supervivencia. Y después está el acto físico, la cuestión afectiva, el poder tocar el objeto, poder tomar apuntes. Si busco en el sótano mi Pinocho de cuando tenía 8 años, si busco todas las marcas que le hice, ciertamente no hay ninguna relación sentimental con la versión digital. Quiero decir, la invención del automóvil no ha eliminado la bicicleta. La invención de la fotografía no ha eliminado la pintura. Lo máximo que ha eliminado es el retrato. No hay más pintores que hacen retratos. Picasso vino después de la invención de la fotografía. Las dos cosas pueden coexistir. Tendremos ciertamente en el futuro una mayor cantidad de información a través de los medios electrónicos. Es posible que para los apasionados, las bibliotecas personales se reduzcan. Tanto mejor. Cuesta menos. Pero no sólo los que piensan en la muerte del libro. Tanto más los que los coleccionan dirán: espero que no haya más libros. Tanto más valdrán en el anticuario.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1519155-el-gran-professore


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